Una nueva filosofía política, para la transformación.

Por: Prof. Blas Antonio González

Para el lograr la unidad y el cambio, social y económico, no pasa por una batalla electoral, sino que es una batalla cultural.

Estamos organizando charlas y reuniones, sobre Educación Cívica. El principal problema de nuestro país, es la falta de la cultura cívica y política. Por eso nos cuesta, todavía convivir en democracia.

Sabemos que la democracia no es una mera forma de gobierno, sino una filosofía de vida. Tenemos una democracia, puramente «formal» sin espíritu, sin raíz, etc. La idiosincrasia del ser paraguayo, se comprende de la siguiente manera.

El ser y el pensar del paraguayo, se comprende desde el sentir. Es decir, el paraguayo, primero «siente» piensa» y luego actúa. El pensamiento político del paraguayo, no es conceptual, sino sentimental. Se actúa desde el «oñandú». Para que el paraguayo, se anime a asumir un compromiso, primero debe sentir en carne propia.

Para hacer realidad, sobre todo, la democracia participativa, el camino es la unidad civica, y para lograr la unidad, necesitamos organización y un diálogo político, a través del debate y el consenso.

Para practicar la sana política, aquella praxis política, que busca el bien común, debemos vencer a la politiquería tradicional. El prebendarismo, el clientelismo, el nepotismo etc.

La cultura de la corrupción, se ha instalado en la mentalidad de nuestro pueblo, como un mal necesario.

Tanto, es así, que la gente cree, que es mejor «un mal conocido» que un bien por conocer. Por eso, se elige el «menor mal» o el mal menor. El fatalismo del paraguayo, es existencial. Ese conformismo es creer que nada cambiará, todo seguirá igual. Superar ese pensamiento colectivo y esa actitud social es la clave.

Finalmente, debemos instalar y construir el «ideal colectivo» en la mentalidad y el sentir de nuestro pueblo. Hay que superar el caudillismo, el populismo, los discursos sofistas, y las falsas promesas. El liderazgo colectivo, debe ser el norte, que guía del ideal colectivo.

Por la Patria Soñada